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Bantry, M. Donna

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Bantry, M. Donna

Mensaje por M. Donna Bantry el 23.12.14 0:12



BANTRY, M. DONNA
Anastasia Milli




NOMBRE COMPLETO: Margaret Donna Bantry Oldfield
APODOS: Donny.
EDAD: Veintiún años.
ORIENTACIÓN SEXUAL: Heterosexual
OCUPACIÓN: Camarera en Jenkins' pub.
IDEOLOGÍA: Hansen.

DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA
we won't break. we won't die

Problemática. Rebelde con causa. Jamás ha gozado de buena fama, qué va, tiene la peor del mundo. Todo los habitantes de Hollywell City están esperando que genere el próximo escándalo de su familia, siempre buscando hasta el más mínimo defecto; el error que remarcar entre las góndolas del supermercado. Ella es un jodido error y lo sabe, su padre no ha dejado de repetírselo. Bruta, malhablada y sarcástica.  Va por la vida con una sonrisa irónica que amenaza en asomar, con el brillo en los ojos que dice que es mejor no meterse demasiado con ella. Brutalmente sincera, no  piensa demasiado sus palabras. Se cansó de intentar gustarle a la gente, se ha rendido por completo. El comentario ácido, la broma cruel en el lugar que menos esperas. Es cruda, y directa; como su percepción de la vida.

Orgullosa, decidida y sumamente segura; a menos esa es la imagen que se preocupa en dar. Sólo la parte del orgullo es veradero, no deja que nadie la pisoteé ni la pase por encima; ella siempre contraataca. Lo demás es pura fachada. Donna vive en un eterno limbo de indecisión, sin saber realmente a dónde se dirige, o qué quiere hacer con su vida. Su vida está llena de, ¿y que si...? Se preocupa por absolutamente todo. Una ansiedad que no ha dejado de aumentar con los años. Es incapaz de tomar una decisión, sin empezar a preocuparse, sin convencerse a sí misma de que ha sido un error. No es sólo cruel con los demás, también lo es consigo misma. Sabe que no es la más inteligente, ni la más bonita, ni la más nada, y no se permite olvidarlo; tampoco es capaz de ignorar todas las cosas que su padre le ha dicho a lo largo de su vida; todo lo malo que ha oído a sus espaldas. Creen que no le importa, pero las palabras le acosan por las noches, en la oscuridad, cuando nadie puede verla.

Trabajadora. Ella se ha ganado todo con sudor y esfuerzo. El orgullo le impide aceptar casi cualquier tipo de ayuda, lo que le vuelve una persona sumamente independiente, a la par de desconfiada. No cree en nadie. ¿Cuántos se han acercado sólo para ser parte del último rumor? ¿Tu hermano es gay? ¿Tu hermana se prostituye en Hollywood? ¿Sacrificas serpientes para un Dios indio? Por esas preguntas se acercan, y por esas se van al no recibir respuesta. No cree en nadie, y en nada más que en sí misma.  Pero como casi todo en ella, no es más que fachada; tiene un corazón más grande del que imagina, capaz de albergar a la persona más insospechada. Un complejo de héroe palpable; ella se cree capaz de ayudar a todo el mundo; al no ser feliz, intenta de forma indirecta que todos los demás lo sean. La mano invisible que aporta ayuda, y odiaría el reconocimiento. En lo más hondo, sólo con aquellos que se la han ganado, puede ser una persona realmente amable.

En el ámbito social no es la más popular; pero nadie negará que se puede echar unas buenas risas con la jovencita. Es divertida, y bebe lo suficiente como para ser una compañía entretenida. Disparatada y alocada; uno siempre puede contar con reírse si ella está invitada a la fiesta. La típica amiguísima de todos, que al día siguiente no puede recordar tu nombre. No tiene un círculo social demasiado amplio, pero sí muchos casuales con los cuales compartir unas cervezas.

BIOGRAFÍA PERSONAL

Sus padres eran otros habitantes promedios de Hollywell City. Una familia sencilla, muy parecida a las que habitaban esa zona de la ciudad. Su madre, Thalia Oldfield, era considerablemente más joven que su marido, George Bantry, uno de los pocos jueces del pueblo; conocido por ser sumamente conservador y estricto. Tuvieron tres hijos juntos, Malorie, Ronald y Margaret. Donna fue la última de los tres, llevándose unos cuantos años con sus hermanos.

Los Bantry tenían todos para ser una familia poco destacable. Conservadores, arraigados religiosos y bastante adinerados, jamás habrían salido de las sombras si el accidente de Thalia Oldfield no hubiera ocurrido. Su madre murió en un accidente de tránsito cuando Donna tenía doce años. Durante las vacaciones de Navidad, un extranjero alcoholizado se llevó puesto el auto de la mujer, que acabó en el hospital. Murió una semana después de estar en terapia intensiva. Fue un duro golpe en la vida de los niños, para quienes su madre siempre lo había sido todo, era ella quien estaba allí cuando necesitaban algo; la que tenía una sonrisa para apaciguar las cosas con su padre.

George Bantry amaba a su esposa, pero detestaba todavía más a los extranjeros. Después de la desgracia, se sumió en una vida de rencor; convirtiendo la vida de sus hijos en algo mucho más estricto y controlado. Malorie, que ya era lo suficiente mayor y había heredado la actitud  liberal de su madre, marchó pronto de casa. Fue a estudiar periodismo a Londres, y se emparejó con un actor de la BBC. Su padre le tachó de la familia, y la marcó como el ejemplo que no debían seguir.

Ron y Donna eran demasiado pequeños como para huir, y su hermana no podía llevarles con ella. No tuvieron más opción que crecer bajo las normas de su padre, privándose de la vida normal que tenían el resto de sus compañeros. Donna no podía regresar a casa después de las ocho, no podía comer nada que no fuera producido en Inglaterra, tenía que reservar los domingos a la iglesia, y cualquier amistad tenía que ser sometida a la rigurosa prueba de su padre. Era pequeña, pero aun así entendía que todo aquello estaba mal, pero el amor y el terror que profesaba a su progenitor le impedían rebelarse. Su hermano Ronald pronto se vio cegado por lo mismo, y, para nada acostumbrado a luchar, se impregnó de todo aquello en lo que George creía.  

A los veintidós años, con su hermana todavía sin cumplir la mayoría de edad; Ronald se unió al partido Hansen y se casó con una jovencita de buena familia. Por supuesto, la farsa duró poco. Lejos de la sombra de su padre, descubrió quién era en realidad. Hizo abierta su homosexualidad, abandonó a su mujer, y fue a vivir a Estados Unidos con otro hombre. ¡Qué escándalo! Los hijos de juez Bantry eran uno peor que el otro. Los ojos estaban ahora en Donna, esperando que ella se fugase. Las teorías volaron por el pueblo; algunos decían que se haría budista, otros que se uniría una caravana de actores. Una idea más descabellada que la otra, incluso, corrió el rumor de que estaba saliendo con un chico y una chica. ¡Al mismo tiempo!

Tal vez, con el tiempo, habría acabado yéndose ella también; pero jamás lo sabrá, porque su padre se rompió la cadera y su vida cambió. George Bantry era viejo para tener una hija tan joven, y llevaba una vida poco saludable. Adicto al trabajo, al tabaco y a la comida rápida, habiendo pasado los setenta años era un imán para cualquier enfermedad. Cuando Donna tenía diecisiete le diagnosticaron Artritis Reumatoide; una enfermedad totalmente incapacitante, que la parte más retorcida del hombre vio con un regalo. Donna no podía abandonarlo, cualquier plan que pudiese haber tenido, murió el día que su padre enfermó. Podía ser muchas cosas, pero quería a su padre, y era incapaz de dejarlo atrás.

Hace cuatro años que no es sólo su hija, es también su enfermera. Él le trata más como una empleada, y ella no hace más que aumentar su odio; pero aun así están atados al otro por sangre, y por un cariño que nadie adivinaría. Donna piensa todos los días en huir, pero no lo hace, ¿cómo podría?

OTROS DATOS

— Un perro callejero al que llamó Legolas. Le recogió de la calle hace unos años, y es lo único que su padre no le ha negado.

— Toca el violín. Iba a clases cuando era pequeña, y continuó hasta que su padre enfermó. Todavía toca, mucho. Es lo que más le gusta hacer en sus tiempos libres.

— Trabaja como mesera en Jenkins' hace tres años. Jamás le interesó ninguna carrera, al menos no aquellas a las que puede acceder en Hollywell; por lo que consiguió un empleo y lo mantuvo. Tiene turnos bastante largos, y suele cubrir el horario de la tarde-noche.

— Pese a todo, su padre sigue siendo una importante figura política, y más de una vez van a pedirle consejo, o tiene a los viejos vecinos de izquierda en su casa. Jugando a las cartas y hablando sobre cuál será el siguiente paso. Bernard Johnson en persona se presentó en su hogar más de una vez.

— Es, probablemente, la mejor jugadora de póker en Holywell; jamás pierde una mano

— Al igual que su padre, públicamente simpatiza con los Hansen; y a la hora de votar sabe que lo haría por ellos. No le gustan demasiado los extranjeros, y prefiere tener a todas esas grandes cadenas lejos de Hollywell. Aun así, si lo piensa con profundidad,  le gustan todavía más los Farrimond, una desgracia que no se presenten.

— La religión es un tema complicado. Se crió en un hogar donde la figura de Dios siempre ocupó un papel importante, al igual que la biblia y sus mandamientos. Pero no sabe realmente si cree. ¿Cómo puede haber un Dios y funcionar el mundo así? Sus domingos en la iglesia son otra mentira en la lista, al igual que la cruz que cuelga en su habitación.

— Ella administra la economía en su casa. Hace las compras, paga las cuentas, y manda a pedir los medicamentos que su padre necesita —que no son pocos, y nada baratos—. Siente que cada mes tiene menos dinero.

— Pasa mucho tiempo en internet, más del que es saludable. Twitter, blogs, tumblr, youtube, cualquier cosa que aleje su mente de la realidad.

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Re: Bantry, M. Donna

Mensaje por Wes F. Robbinson el 23.12.14 0:15

FICHA ACEPTADA
¡Bienvenida a Holywell City! ¡Es un gusto tenerte de vuelta por aquí!  
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