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Corant O. Creamer - ID

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Corant O. Creamer - ID

Mensaje por Corant O. Creamer el 30.01.15 12:57



CREAMER, CORANT
Jacob Young




NOMBRE COMPLETO: Corant Otz Creamer
APODOS:Cory
EDAD: 22 años
ORIENTACIÓN SEXUAL: Heterosexual
OCUPACIÓN: Mecánico
IDEOLOGÍA:Hansen

DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA
No heroes here
Corant, ¿quién es? ¿quién quiere ser? ¿quien fue? Tantos interrogantes, miles de versiones y ninguna real o falsa. Al fin y al cabo todas son visiones desde diferentes perspectivas, ninguna más verdadera que la anterior puesto que son las uniones de las mitades las que forman una verdadera pintura. Y esto es, lo que se debe tener en cuenta si se quiere entender a Corant.

Un chico impulsivo, allí donde siente va. Mientras los demás preguntan ¿por qué? Él dice ¿por qué no? No piensa si es correcto o no, porque eso implicaría detenerse y si hay algo en lo que el chico cree firmemente es que nunca se debe dejar de correr porque en el momento en el que lo hagas tus demonios te alcanzarán. Solo existe el presente para él, nada más y nada menos. Piensa que el pasado se debe olvidar o terminarás por tropezar. Y el futuro, ese espectro en el que muchos se agarran para tratar de ignorar lo que les rodea, tratar de escapar del laberinto del sufrimiento. No existe, son ilusiones, sueños para los niños antes de dormir. Y Cory dejó, hace demasiado tiempo, de ser un crío.

Cerrado de mente y pero no de lengua. Tiene claro sus ideales y pensamientos, aquello por lo que cada mañana se levanta, o quizás nada de eso exista realmente. Quizás solo se autoconvence de que hay algo, algo más allá, que merece la pena ser vivido y que él debe ver. Quizás cree que algo espera, espera su llegada y debe estar preparado para cuando lo haga. Pero nadie dijo que la espera sea sencilla. No. Sus días pasan entre aquellos que le hacen sentir más sencillo, más liviano, como una pluma; el alcohol y las drogas. Y es que nunca nadie dijo que él fuera el prototipo de persona a seguir.

Un torbellino, un huracán, ese tsumani que no deja nada a su paso. Sí, Corant puede ser alguien destructivo, alguien que va por el mundo pisando las flores que crecen sin percatarse que están, o quizás cerrando los ojos mientras siente el daño de sus pies contra la fría realidad. Pero ese espíritu destructivo no dejó de lado a su alma, y es que si alguien realmente se ve afectado por sus actos, sus palabras y su forma de vida es él mismo. Cada puñal, cada mirada, cada segundo es una gota más que cae de su interior sin posibilidad de recuperar.

Esa forma de vida, de disfrutar hasta el último segundo del día, de considerar dormir como una pérdida de tiempo, le da esa vitalidad que muchos matarían. Corny, ese joven de la sonrisa ladeada, de las bromas pesadas y chistes malos. Ese joven que buscará cualquier plan para pasar con sus amigos, o perseguir el amanecer tratando de alcanzar el sol. Lo importante no es, según él, el destino sino el camino, lo que sucede hasta llegar a él. Porque, ¿de qué sirve vivir la experiencia de tu vida si no hay nadie para verlo? ¿Si no queda nadie que te anime a ir más lejos? Y es a eso a lo que se aferraba, tratando quizás de huir de la verdadera realidad que se oculta tras "el para siempre", y es que, en la oscuridad, incluso nuestra nos abandona.

Escéptico, o quizás solo es un simple humano que se cansó de esperar una señal que nunca llegaría. De esta manera estuvo buscando tanto tiempo una razón de las atrocidades que veía, una que nunca llegó, dejó de creer en nada más que lo que estuviera delante de sus ojos, algo que pudiera tocar, ver y sentir. Por esto no hay que decir que el amor... el amor está completamente sobrevaluado ¿qué consiguen las personas al enamorarse? Lo menos que puede pasar es que el corazón se rompa, que el invierno se asiente en ese hueco de tu pecho y pierdas el sentido. No. Su vida no necesita del amor para perderse, suficiente perdido está ya. Y es que, en el fondo, Corant no es más que esa moneda que, una vez tiraste a la fuente esperando convertirse en deseo; sin darte cuenta que, según te alejabas, esa moneda se ahogaba más y más en la oscuridad y el olvido de la historia. Hasta que finalmente, incluso ella misma, se olvidó del porqué de su mera existencia.


BIOGRAFÍA PERSONAL
And I will stay up through the night, won't close my eyes.
Corant nació ya hace 22 años en un matrimonio demasiado joven, demasiado prematuro para tener hijos pero en estos temas no siempre se busca lo que se termina por encontrar. Su madre no tenía más de 20 años cuando dio luz al pequeño por lo que tuvo que dejar sus estudios para cuidar del pequeño mientras que su padre sí se permitió seguir cursando la carrera de abogacía, su sueño durante toda su infancia. Al principio fue difícil, para el matrimonio Creamer, el criar a un hijo, muchos errores, muchas ausencias, pero nunca oirás de Cory decir que fue una mala época. No, para el niño fue la única etapa manchada sin la oscura y cruel realidad, aquella que se esconde tras las más bellas y puras sonrisas.

Dicen que la práctica hace al experto y así fue como, 10 años después del nacimiento del moreno, sus padres decidieron que era momento para traer a otro ser a este mundo. Por ese entonces el niño se encontraba en el colegio, y desde esa época ya podía verse que Corant no era un niño fácil de domar. De un niño que tuvo más de una pelea sin provocación y del que sus primeras palabras fueron insultos varios no podía esperarse que le afectara lo más mínimo tener un hermano, pero lo hizo. Oh, dios, si lo hizo. Él mismo se encargó de pintar la habitación del bebé con colores pasteles, se leyó varios libros sobre cómo cuidar a niños. Cualquiera diría que era él quien iba a tener el bebé, pero lo que nadie sabía era que aquel bebé era una luz de esperanza, una chispa de vida. Esa vida que, meses más tarde, se llamaría Milari. La pequeña, preciosa y pura Milari.

Dicen que las alegrías nunca vienen solas, y es que en el mayor de los casos arrastra una tormenta, o al menos eso fue lo que el matrimonio Creamer sintió al tener a la preciosa Milari. Una niña hermosa, de sonrisa pura, cuerpo pequeño pero acogedor, y ojos... ojos vacíos ante la brillante luz. Y es que la recién nacida había llegado al mundo con el pecado de la ceguera, ante lo que sus padres, fieles creyentes, consideraron una culpa mutua. Pero, mientras sus padres discutían el pequeño Cory se acercó colando su mano alrededor de la de Milari y al ver su sonrisa pensó que no era un pecado, sino el mayor milagro que nadie pudo crear.

A partir de ese momento la vida del chico fue instituto-amigos(durante poco tiempo)-casa. Y es que sus padres se habían alejado de manera que era él quien se encargaba de la pequeña de la casa. Fue duro, conseguir adaptarla, pero lo hizo, y cada avance era como si el pecho del chico se hinchara de pasión ¿cómo se podía querer tanto a alguien? Ella sería la única chica a la que el joven amaría de esa manera, o eso pensó hasta que la conoció a "ella". Aquella estudiante que captó su mirada el primer día de clases cuando no tenían más de 17 años. Cuando la vio, cuando la conoció, quiso dar esa oportunidad al amor, esa de la que todos hablaban. Y se sintió feliz, se sentía completo teniendo a ambas chicas en su vida, a esas personas que nunca dejaría atrás y por las que moriría sin pestañear.

Pero la vida no es un cuento de hadas, y los momentos perfectos no duran por siempre. Las cosas se complicaron en su casa cuando la madre se marchó en busca de esos años perdidos que supuso criar a ambos niños, si es que acaso lo hizo. Pero siguió adelante buscando refugio en ambas chicas, aquellas que le daban esa paz por la cruzaría el infierno. Entonces, una noche escuchó fuertes golpes en la puerta, casi desesperados. Corriendo bajó para descubrir a la chica en medio de las lágrimas e histeria, ante lo que simplemente la abrazó y la llevó a su habitación. Trató de preguntarle qué sucedió pero ella solo decía que debía marcharse, que había ocurrido un accidente y debía huir, que fuera con ella. Visitarían otros países, huirían juntos. El joven estaba en shock, claro que iría allí donde ella le pidiera pero... ¿y Milari? Ella le dijo que se llevaran con ellos pero ¿qué vida les esperaría allí donde fueran? Solo tenían 18 años ¿de dónde sacarían el dinero? No podía llevarse a su hermana a la aventura, no cuando no podía asegurar que todo fuera bien. Cory trató de hacerla entrar en razón, de hacerla ver que saldrían de esta, que no tenía que escapar. Pero ella negaba, negaba y lloraba diciendo que era la única solución. Finalmente la joven se dio cuenta de que no iría con ella por lo que se levantó y tras dejar un pequeño beso en su mejilla pronunció las últimas palabras que oiría de ella: "Adiós".

No durmió en aquella noche, solo miraba el reloj mientras su mente repetía la conversación pasada. Eran las 8 de la mañana cuando se dio cuenta de una realidad: no podía dejarla ir. Ella era parte de su vida. Corriendo fue a la habitación de Milari y guardó sus pertenencias en una pequeña maleta y la despertó. "En una hora volveré, espérame en la parada de autobús al final de la calle. Nos vamos, vamos a vivir una de esas aventuras de tus libros." La niña, aún algo desorientada asintió y saltó de la cama para comenzar a vestirse. Tras darle un pequeño beso a su princesa salió de la casa y corrió, corrió más de lo que nunca pudo imaginar que pudiera hacia la casa de la chica pero al llegar solo se encontró con una desoladora verdad: no estaba. La angustia comenzó a apoderarse de él, y la buscó, gritó su nombre hasta que la voz le falló. Recorrió las calles con desesperación tratando de encontrar su melena entre la multitud, pero no pudo. Se había ido y no podía encontrarla. Las horas pasaron mientras él estaba sentado en un parque bebiendo, a ratos, de la botella que había robado de una tienda cercana. No supo cuando tiempo había pasado pero el cielo ya estaba oscuro cuando levantó la vista y gotas de agua caían a su alrededor. Hora de volver, supuso, sin saber que el peor de su vida estaba por llegar.

Sus pasos, tambaleantes, le guiaron a casa mientras dejaba que su voz entonara una canción, o al menos la parte de la letra que podía recordar. Las calles estaban vacías, ¿quién saldría con tremenda tormenta sobre ellos? Ni siquiera él debería estar ahí, ¿pero qué más daba? Pero si hubiera sabido lo que estaba por suceder, lo que estaba a punto de pasar, hubiera corrido, hubiera tirado esa botella que le impidió actuar. Su propia voz, cantando aquella absurda canción, impidió que oyera la pequeña voz de su hermana, aquella que obedientemente había esperado en la parada de autobús. La niña volvió a llamar a su hermano, a quien había reconocido por su voz, y al no obtener respuesta decidió aventurarse a seguirle. No debió hacerlo, el chico le había dicho que no debía cruzar la calle sola. Pero lo hizo para ir a por él. Estaba ya a mitad de la calle cuando unos focos aparecieron de la nada haciendo que el sonido del claxon resonara en la noche. Aquello sí hizo que el joven se girara justo a tiempo para ver como aquel coche se llevaba por delante a la niña. Un golpe seco, nada más se escuchó, menos el desgarrador grito que salió de la garganta del joven gritando del nombre de su hermana, pero ya no podía escucharle, era demasiado tarde.

Cuatro años. Ya hace cuatro años desde aquella tragedia pero el chico cambió. Comprendió la importancia de vivir, de escapar. El dolor, aquel que no se iba. Quiso huir y lo consiguió en mitad del alcohol y las drogas, aquellas que consiguen que el joven se sigan levantado cada mañana. Aquel que actúa como si nada le importara, y puede que sea cierto, que nada lo haga. Perdió el sentido, se perdió a sí mismo aquella noche que todo sucedió.

OTROS DATOS
I'll tell you my sins and you can sharpen your knife

+Dejó sus estudios tras la muerte de su hermana y desde hace unos meses trabaja como mecánico, sabe que eso solo le hace recordar la muerte de su hermana pero es una especie de purgatorio propio.
+Son las mentiras, las fiestas y sus amigos lo que hicieron que el chico siguiera adelante.
+Odia a los extranjeros desde que descubrió que aquel conductor que conducía el coche lo era, los culpa a todos de la muerte de la niña, quizás porque si admite que fue culpa suya, se derrumbaría.
+Suele necesitar de pastillas para conciliar el sueño ya que en estas solo se repite, una y otra vez, el trágico momento.
+Su padre desapareció después de que Milari falleciera, no dijo donde fue. No le dejó nada más que aquella casa llena de demonios que le matan cada minuto del día.

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Re: Corant O. Creamer - ID

Mensaje por E. Otis Fitzgerald el 30.01.15 13:45

FICHA ACEPTADA
¡Bienvenido a Holywell City! No hagas demasiados líos con tu pedazo de pandilla 


*doesn't understand shit*
yeah... haha
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