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typical wednesday night → hotchner and robbinson

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typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por E. Otis Fitzgerald el 24.12.14 0:45

«A que no puedes atrapar esta» fue todo lo que necesitó Otis para salir corriendo tras el balón que Wes había lanzado. Pasarse la pelota era algo que hacían todos los miércoles por la noche, hasta que los padres de Otis volvían y Wes tenía que marcharse. Siempre daban vueltas por la casa, y esa vez estaban en la sala. Habitación que al rubio le habían mandado a ordenar más temprano, pero era obvio que había preferido pasarse su par de horas libres sentado frente a una pantalla, y es por eso que los papeles que sin querer su padre había desparramado por el piso con un simple codazo seguían allí.

Analizando la situación de a poco, todo podía salir mal. Pues Wes ya había dado las "palabras de aliento", y Otis ya estaba en camino hacia su objetivo, sin pararse a pensar que a) el mismo podría rebotar contra la pared (y lo hizo) b) las hojas en el piso podrían hacerle caer (y lo hicieron) y c), eso dolería (y lo hizo). Pues sí, si lo mirabas desde la otra punta de la habitación era hilarante; un chico corriendo tras un balón que rebota en la pared, le pega en la frente y hace que caiga sobre su lado derecho. Pues a Otis no le pareció gracioso; no sabía qué le dolía más, si el moretón que estaba por aparecer en el medio de su rostro o el brazo bajo él que estaba doblado de una manera graciosa. Había pedido algo como «llama a la ambulancia, a mis padres y a Eustace Miller, diles que me he quebrado el brazo», porque a decir verdad, el rubio era toda una drama queen cuando se trataba de lesiones. «Llama al Papa Francisco, a Optimus Prime, a John Green y a Jack Sparrow. Y te diría que llames a Barack Obama, pero no tengo idea qué hora es en América. ¡Voy a morir, Wes! Diles que mi marcha fúnebre tiene que ser Who let the dogs out. Dios mio, llama a Jackie y dile que la quiero». Por supuesto, lo único que consiguió fue un pirulín de colores y una silla en la sala de espera del hospital — Todo esto es tu culpa — dijo a Wes que estaba con él, porque su turno como niñero no había acabado. Y Otis se puso a pensar que en realidad Wes no la pasaba mejor que él, en el hospital con el chico al que tiene que cuidar todos los lunes y miércoles porque se había dado un golpe de matarse. Pero igualmente sonrió, porque brazo quebrado o no, a Wes le pagarían su ayuda si se quedaba ahí con él. Y por eso mismo, sabía que lo haría.


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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por James P. Hotchner el 24.12.14 15:44

Último descanso antes de volver a casa con su niña. Que llevaba todo el día de pie y lo último que le importaba a James era llegar a casa, pagar a la niñera y volver a jugar a ser Chaerin durante los próximos veinte minutos. Pero no podía ser así, no, alguien había llegado de urgencia a última hora. Y ¿A quien le tocaba atenderlo? A James. Bufó, volvió a bufar hasta qué notó que una de las enfermeras lo animaba un poco, vale que salvar vidas era lo que llevaba años haciendo. No muy arriesgadas, pero por algo trabajaba de enfermero y había echo prácticas durante casi tres meses y medio. Agarró con la mano derecha la carpeta con los pacientes por urgencias, los últimos en la sala de espera. Dos chicos, uno rubio y otro castaño, le recordaba durante unos segundos a él cuando tenía su edad, años que ya habían dejado de existir y que con veinticinco años ya no volvía a ser lo mismo en ninguna forma posible. — Otis Fitzgerald —  llamó y al ver que el chico reaccionaba con dolor, era preferible no moverlo mucho. Que no tenía cara de felicidad extrema y tal como miraba a su amigo, muy contento con su seguridad no estaba, era lógico, totalmente lógico.

— ¿Sois mayores de edad? —  preguntó el enfermero como primera ayuda, si fuera así no tendría por qué llamar a los padres de ningunos de los dos y si por el contrario no lo eran acabarían llamando a sus padres, no para que les echaran una bronca si no para que no se preocuparan por absolutamente nada. Mientras esperaba la respuesta de alguno de los dos, James iba a seguir preguntando, no por plasta si no por cuestiones médicas. — Tendremos que ponerle una escayola a ese brazo. ¿Que ha pasado? —  pregunta de nuevo, acuclillándose ante los chicos, el enfermero no diría a nadie y solamente quería saber como había llegado el brazo a aquella postura tan extraña. Seguramente jugando a la consola o teniendo una aventura jugando a las canicas tampoco fuera. 
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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por Wes F. Robbinson el 24.12.14 17:34

Desde donde Wes vio la escena, resultó de lo más cómico, una serie de eventos desafortunados sucediéndose en cámara rápida, todos iniciados por un simple: — A que no atrapas esta. —. Tan rápida, de hecho, que sintió ganas de quejarse porque no podía rebobinar y volver a ver. La cosa fue así: Wes arrojó el balón, Otis erró al atajarlo, el balón rebotó en la pared, le dio de lleno en la cara al segundo, el segundo cayó al suelo. Hubo un segundo de silencio que el Robbinson rompió con una carcajada limpia, únicamente interrumpida por los quejidos de su amigo. ¿Llamó a alguien? Ni de chiste, era un golpecito de nada. — Eustace Miller no sabe ni que existes, Otis. — le dijo, acercándose a él y agachándose a su lado. — Anda, no seas quejica, levántate, no fue nada. — luego vino la segunda sarta de pedidos de llamados telefónicos. Lo miró con una ceja alzada cuando hubo terminado. — Dios mío, voy a llamar a Jackie para decirle que eres un completo perdedor. ¡Levántate de una vez, hombre! — y lo ayudó a levantarse. El brazo tenía mal aspecto, era cierto, pero no iba a admitirlo en voz alta. ¿Y si era algo serio? ¿Y si el tonto perdía el brazo por jugar a lo torpe? No quería ni imaginarse el regaño que le daría su madre, la madre de Otis, Jackie, probablemente también Maggie. Esa fue la razón por la que terminaron en la sala de emergencias del hospital, porque no quería aguantarse una vida de sermones. — No, no lo es. — respondió a la acusación de su amigo, tras haber rememorado todo lo sucedido. — Tú, tú no lo atajaste. — le retrucó, señalándolo. — Y se supone que juegas un deporte en el instituto, qué vergüenza. — volvió a concentrarse en la revista que sostenía entre las manos y que era mucho mejor que aguantarse el drama de su amigo.

Tras lo que le parecieron años, llamaron a Otis. Le hizo una seña al enfermero para indicarle que eran ellos, los que estaban sentados más para la derecha. Miró a su amigo cuando les preguntó si eran mayores de edad. Y es que decir algo como "técnicamente sí, pero a éste le restamos la mitad por ser imbécil" no ayudaba mucho. — Sí. — respondió, casi con resignación. ¿En qué mundo Otis, el tío que todos conocen por su fascinación con darle con la cara al suelo, era mayor de edad? La siguiente pregunta fue un poco más incómoda. Si decían la verdad, se les armaría una grande al volver a casa, porque, seamos honestos, sus padres preguntarían qué hacían en el hospital por la noche. Si mentían, fijo que los atrapaban. Wes no servía para mentir y Otis era Otis. — Pueeees... — volvió a mirar a su amigo. — Este tío no sabe nada de deportes. — dijo, apuntándole al accidentado. — Digo, le arrojé un balón y no sólo no lo atrapó, sino que encima no se corre para evitar el rebote en la cara y va a caer sobre el brazo. — explicó con rapidez, con un tono que más parecía el de un crío queriendo zafar de una grande.
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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por E. Otis Fitzgerald el 24.12.14 19:50

Podría decirse que Otis estaba ofendido por más de una cosa de las que Wes le había dicho. ¿Que Eustace Miller no lo conocía? ¿Y cómo sabía él eso? Pues era bastante obvio, y Otis era consciente de que el político no tenía idea de la existencia de un rubio llamado Otis Fitzgerlad, pero ¿por qué no aunque sea llamarlo para contarle que su amigo se había lastimado? Vaya que hubiera sido una buena historia: — ¿Qué hiciste el miércoles por la noche? —Y bueno yo... yo he hablado con Eustace Miller. ¡Ganador! (Por supuesto omitiendo la parte en la que un balón le había pegado en el rostro y que su brazo había quedado en no muy buenas condiciones). Así que cuando Wes le habló, el rubio se limitó a lamer el caramelo que tenía en la mano izquierda, con una mirada de 'estoy un poco enojado contigo'.

Cuando Wes soltó la frese «y se supone que juegas un deporte en el instituto», Otis no pudo evitar soltar una risa. Se supone que juego Wes, tú mismo lo dijiste. — Pues qué vergüenza que no sepas lanzar un balón a mis brazos, Wesley — le contestó — Por Dios, que estaba al frente tuyo — explicó mirándole de reojo — Y para tu información, el deporte no es...— y quiso terminar su oración, pero alguien llamó a su nombre y cerró la boca. Miró al tipo que lo había mencionado y, luego de que Wes le hiciera la seña, levantó la mano que todavía tenía el pirulín, acompañado por un — Yo soy Otis — en voz baja.

Asintió a la pregunta con el caramelo de nuevo en la boca, y el palito de plástico saliendo por el costado — Bueno... — y quiso inventar cualquier historia a la otra pregunta del enfermero, pero Wes ya había dicho la verdad. O una parte de ella — Oye, que sé mucho de deportes, ¿vale? — miró a su amigo frunciendo el ceño, aunque era imposible tomarlo en serio teniendo en cuenta el palito blanco entre sus dientes. Miró al enfermero y se encogió de hombros — Me caí sobre él, — señaló su brazo con la cabeza — y digamos que no soy muy liviano — soltó otra risa y se sacó el caramelo de la boca, agarrándolo con la mano izquierda — Me duele mucho, ¿está roto? — preguntó mirándolo atento, y quizás un poco emocionado. Vamos, que nunca se había roto nada y la idea de llevar una escayola era divertida.


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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por James P. Hotchner el 25.12.14 18:27

La conversación de los chicos se desviaba principalmente a deportes y en ese campo James era un auténtico negado, no era un hombre de deportes, si no de libros y de cultivar la mente. Su sobrina de cinco años era lo que se decía toda una experta en deportes y cosas que para el enfermero no estaban a su alcance. James no pudo evitar reírse ante la situación que estaba viviendo, que tenía mil y una historias que aquel hospital le había dado durante casi cinco años. No podía tener una vida como la de aquellos dos chicos desconocidos ante sus ojos, los envidiaba un poco, sin preocupaciones y nada más que divertirse y seguramente estudiar — Vale, vale, me ha quedado claro que los deportes no son un punto fuerte — conclusión que estaba sacando gracias a ellos, un golpe mal dado y al suelo, un brazo que debía a los ojos del enfermero, ser escayolado si no quería que aquello empeorara más. La pregunta de James había sido resuelta, mayores de edad, los dos, no era necesario llamar a sus padres — Ya veo, tu brazo está roto — afirmó ante la pregunta del adolescente, y si le dolía era mejor darle un calmante y la escayola cuanto antes. Ni al enfermero ni al propio James, ni a ningún médico le hacía falta tocar más donde le dolía, se veía a las leguas. El enfermero se desencuclilló, se giró un momento — esperad un momento aquí, por favor, te escayolo el brazo enseguida — que ese era su trabajo, no estaba en la consulta pero la sala de espera era suficiente para él. Charlotte podría esperar un poco más con la niñera, que ella misma estaba contenta de estar con ella. Moviéndose rápidamente y agarrando todo lo necesario para curar al chico y un calmante.

Volvió con lo necesario y dejando una pastilla, junto con un botellin de agua — Tienes que tomártela ahora, es un calmanteno sabe a gloria, pero es soportable. De alguna manera su acompañante le sonaba, quizá de algún lugar frecuente de Holywell. ¿En Jenkis? Podría ser. En menos de dos minutos, el enfermero tenía todo listo para trabajar, solo faltaba que Otis se tomara aquello, con ayuda de su brazo nuevo o que el castaño le echara una mano. Sentado frente a los chicos — Si vuestros padres os preguntan algo decidles que pregunten por el enfermero Hotchner y yo les contaré como estás — una propuesta, más que nada para que sus padres se quedaran más tranquilos,que James a pesar de como era transmitía un poco de calma de vez en cuando. Sabía lo que era lidiar con gente preocupada y en estado de shock, estaba preparado para todo.
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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por Wes F. Robbinson el 26.12.14 20:45

Wes asintió con la cabeza cuando les pidió que esperaran allí y, ni bien el enfermero salió de su vista, se volvió hacia su amigo. — Te lo hubiera lanzado a los brazos si hubiese sido un balón de baloncesto. — se quejó. — Pero era un balón de fútbol americano, y se supone que tienes que correr a por ellos. — dijo, fijándose en las demás personas que había en la sala. Era increíble que a Otis fuesen a enyesarle el brazo, ya se podía imaginar lo mucho que iba a sacar provecho de la situación. Sin contar que era justo el brazo derecho, lo que era una catástrofe porque el rubio era diestro. ¿Resultado? Wes tendría no sólo que ayudarle con las tareas sino que además escribírselas.

Los dedos de ambas manos no alcanzan para contar la cantidad de santos a los que Wes dio gracias cuando el enfermero volvió con una pastilla, porque Otis tragaba pastillas como si fuesen tic tacs. Esperó a que la tomara, echándole un vistazo a su reloj. Si no se demoraban demasiado, regresarían a tiempo como para que nadie sospechase nada. Pero llegarían con un Otis escayolado, lo cual saltaría a la vista más que rápidamente. Así que, sin importar qué tanto se apurasen, igualmente tendrían que dar explicaciones. — Hotchner. — repitió, como asegurándose de que eso era lo que había oído. — Vale, gracias. — de seguro la señora Fitzgerald se pasaría por allí a verificar la situación, probablemente más de una vez. Abrió la boca para hacer preguntas del estilo: ¿cuánto estima que tardará en sanar?, ¿cada cuánto hará falta que regrese para los chequeos?, ¿necesitará de algún medicamento especial?, y varias otras, mas a todas las omitió. ¿Por qué? Pues, simplemente, aún no había ni empezado a enyesar el brazo, no quería quedar como un pesado de primera. Aunque eso no significaba que no fuese a hacérselas al final, antes de irse. No señor, Wes no se iría de allí sin saber exactamente qué hacer con un Otis quebrado.
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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por E. Otis Fitzgerald el 26.12.14 21:57

Oye, he dicho que sí son un punto fuerte — corrigió al enfermero y señaló con el caramelo a su amigo — Éste es el que ha lanzado el balón para cualquier parte — y lo miró con cara de yo sé lo que hago. El tipo se levantó y al acto Wes empezó a retarle de nuevo, cosa que hizo a Otis negar con la cabeza tanto que parecía un electrodoméstico averiado — Que no, Wes, ¿nunca has visto un partido? — y lo miró alzando la ceja — Los tipos se tiran el balón entre ellos, no a las paredes — y movió el brazo bueno señalándolo primero a él y luego a él mismo.

Cuando el enfermero sin nombre volvió y le dio la pastilla, Otis sonrió, porque odiaba los jarabes, y era algo que su madre parecía no entender — Gracias — y estiró su brazo izquierdo dejando el caramelo que todavía no había acabado sobre una pierna de Wes — Ten esto — dijo y se metió la pastilla en la boca. Otis podía vivir a tic tacs, skittles y smarties, así que tragar un remedio no le era problema. La cosa fue cuando la masticó, porque acostumbrado al sabor del caramelo por algo creyó que la cápsula también sería dulce. Puso cara de asco y tomó un sorbo de agua, haciendo un ruido de desaprobación — Rayos, esta pastilla debería calmar su sabor y no a mí— y tosió un poco antes de volver a tomar unos tragos — Qué fea — y se removió en su asiento, apretando los ojos y negando con la cabeza. Movió la lengua sobre su paladar, intentando hacer que el feo gusto pasara. Alzó la vista y — ¿No necesitas una radiografía de mi brazo? Algo cool para que después pueda colgar en mi pared — mirando al enfermero, para luego hacer un movimiento de cejas.


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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por James P. Hotchner el 27.12.14 16:47

La mirada del enfermero se dirigió ante las acciones del chico llamado Otis. Era todo un tipo particular, ladeó la cabeza y se puso los guantes mientras dejaba que actuara como debía, con toda la calma del mundo.  Que le recordaba a su sobrina pequeña en todos los sentidos. Calmada y de lo más liante posible. Su acompañante Wes, tras escuchar su nombre ya sabía quien era. Pero eso se lo comentaría más tarde, cuando estuviera curando a Otis y para sacar un poco de conversación, estar en silencio no era lo suyo. — Le diré a los chicos de farmacia tu propuesta, sobre el sabor — comentó el enfermero mientras miraba como se le sobresalía el hueso, no hacía falta radiografía ni perder el tiempo para eso — Me quieres decir que quieres una radiografía para tu habitación, muy interesante. Pero... eso se lo tiene que quedar el hospital — ¿Por qué? Pues por qué no se podían ir dando las cosas así por que sí, los gastos del hospital se estaban recortando muy rápido y no se podía dar ese tipo de cosas. Su sueldo también estaba resintiéndose y que ahora mismo si lo echaban a la calle, Lottie acabaría en el lugar que menos quería el enfermero; Servicios Sociales. Seguramente en alguna que otra casa de acogida, asustada y volviéndola ver llorar como hace tiempo. No, no quería eso para ningún niño del mundo. Vio terminar lo primero y que ahora le tocaba a él ponerse a trabajar, que llevaba todo el día jugando con los niños de pediatría y dando algún que otra vacuna para sanar el dolor de algo o para simplemente evitar la gripe, que acecharía en invierno, su sobrina era experta en agarrar resfriados en los que luego se quedaría en la cama durante una semana como mínimo.

James se levantó y se acercó un poco más al adolescente rubio y vendándole primero el brazo, para más que nada que su hueso volviera sujeto a su sitio, no quería nada más que aquel chico volviera dentro de cuatro semanas para quitarle el infierno de escayola, le iba a picar, oh sí, le iba a picar muchísimo — Tienes el hueso fuera del sitio — anunció haciendo un poco de fuerza para poder así terminar el vendaje con éxito. — Te puedes poner de lado, por favor — pidió mientras volvía a su postura inicial y preparaba el potingue de la escayola. — ¿Tú eres Wes Robbinson verdad?  preguntó de nuevo el enfermero, que sí, que a ese chico lo había visto en Jenkis cuando trabajaba de camarero allí, solía ser un cliente VIP.
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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por Wes F. Robbinson el 29.12.14 10:39

Suspiró exasperado y agarró casi con asco el caramelo que su amigo había apoyado en su pierna, ni más ni menos. — Que te den, Otis. — le dijo, sin preocuparse por la presencia del enfermero. Se puso de pie y fue a buscar un cesto en el que tirar el pirulín sin terminar, demorándose quizás más de lo necesario porque no tenía ningún apuro. Para cuando volvió, Hotchner decía algo de que tenía que quedárselo el hospital. ¿Qué sería? No tenía idea, ya le preguntaría más tarde a Fitz. Mientras tanto, optó por no volver a sentarse, sino que se quedó de pie con las manos en los bolsillos mirando lo que sucedía.

Observó cómo le vendaba el brazo, que a su parecer no usaba ninguna técnica en especial, y se le ocurrió que, en resumidas cuentas, los enfermeros y doctores no eran más que personas corrientes que sabían exactamente qué hacer en determinadas situaciones y a lo mejor uno o dos secretos para que todo resultase bien. Porque él también podría haberle vendado el brazo a Otis, aunque seguramente sin hacer presión en los lugares necesarios y sin tener en cuenta muchas otras cosas. Salió de sus pensamientos al sentir que le hablaba. — Desde que tengo memoria, sí. — respondió. ¿Conocía él al enfermero de alguna parte? Ciertamente le sonaba, pero todo el mundo en Holywell le sonaba de algún lado, las cosas de vivir en ciudades tan pequeñas. Pero sí, ahora que le prestaba un poco más de atención, el tipo le resultaba conocido. Conocido como la clase de persona que sueles ver en alguna parte muy seguido, a los que fijo que encuentras en alguna parte. De la universidad seguramente no, esos tenían una onda distinta a la de Hotchner. ¿Jenkins' tal vez? Ahí podía imaginarlo, pero del otro lado de la barra, alcanzándole una bebida. Sí, ése era el sitio del que le sonaba, ¿quedaba muy mal preguntarle si había sido camarero alguna vez? — ¿Cuánto tiempo lo tendrá escayolado? — fueron las palabras que salieron de su boca, porque se le ocurrió que podía preguntarle a Donna, ella de seguro sabría decirle si un tal Hotchner había sido compañero suyo en el trabajo.
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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por E. Otis Fitzgerald el 29.12.14 15:24

— Que te den, Robbinson — dijo frunciendo el ceño y viendo que su amigo se paraba, sin saber para qué. Otis y Wes se la pasaban diciendo cosas por el estilo, acompañadas de golpes en los brazos o la cabeza, así que decir esas palabras no fue muy difícil para el rubio. Lo observó sin prestar atención a lo que le decía el enfermero, entendiendo las intenciones del chico — Todavía no lo he termina- ¡Hijo de puta! — soltó removiéndose un poco, alzando la voz y haciendo que un niño le mirara.

Tragó saliva y bajó la vista a su brazo y después a Hotchner, frunciendo el ceño de nuevo — ¿Y no van a sacarla? — preguntó en cuanto a la radiografía, ya que para Otis era importante. No tenía mucha idea sobre la medicina y no pensaba seguirla en un futuro, pero creía firmemente que la radiografía era necesaria para saber cuán jodidos tenía los huesos — Qué va, ya tengo un póster de Guns n' Roses, mi papá fue a uno de sus conciertos y lo consiguió. Deberías verlo, está intacto — y le sonrió, moviéndose a un lado cuando se lo pidió — Eso y un montón de fotos de mi familia; somos seis hermanos, ¿sabías? — contó sin pensar que al pobre enfermero seguro no le importaría. Cuando escuchó que le hablaba a Wes le vinieron las ganas de contestar, porque sí, era Wes Robbinson, y quería confirmarlo, pero su amigo se adelantó — Ouch, eso dolió — se quejó mientras movía el brazo una vez más y alzó la vista cuando escuchó la duda del susodicho. No se le había ocurrido preguntar, así que se quedó callado esperando una respuesta. Tener una escayola podría ser divertido, pero tampoco es que la quería por siempre. Habiendo mencionado a sus hermanos, intentó acordarse de alguno con escayola, y de hecho los recordaba a todos. Los Fitzgerald no eran integrantes de una familia delicada, los seis hijos parecían competir para ser uno más torpe que el otro. Los más grandes jugaban al fútbol, uno del medio tenía un skate, otro un par de patines, Finn se había caído del techo y Otis, bueno, Otis no sabía atrapar balones. Y juraría hasta la muerte que Wes no sabía lanzarlos.


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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por James P. Hotchner el 17.01.15 18:26

Si su hermana y él vieran aquella escena los dos juntos, le recordaría a las mil y una peleas que tenían ellos dos. Se sentiría más que identificados entre aquellos dos chicos tan peculiares y tan iguales a su hermana y él. Se quedó en silencio, parecía lo más normal entre ellos, insultarse y hablarse así. En mis tiempos, eso no pasaba. Y tal y como estaban las cosas en Nueva York, nada era lo que tenía que ser. Cada uno de sus amigos acababa preguntando por él cada año, él no daba respuesta y era preferible que fuera así. Sería un caos. No podía volver a casa, no hasta dentro de un par de muchos años. Rascó su nuca —Por favor, bajad la voz, ya discutiréis fuera.— el enfermero lo único que pedía era que bajaran la voz, aquello era un hospital, no la plaza de Holywell. El temita de la placa se lo iba a repetir una y otra vez — No, lo siento — en realidad tenía que haberlo echo, pero a pesar de los años James seguía sin saber como funcionaban las maquinas de rayos X y antes que preguntar a nadie más como funcionaban. Metía la pata, pero nadie tenía por qué saberlo,¿no? Escuchó atentamente la historia del chico mientras el enfermero trabajaba tranquilamente. Seis hermanos, el americano se enfermaba con una, si se imaginaba, seis hermanos más, sería el puro apocalipsis — Tienes un padre muy... ¿cómo es la palabra? Genial. — seguramente no era la palabra, pero el enfermero se había explicado. — Yo tengo una hermana, es mayor que yo y tiene una hija — contó quitando la parte en la que la había abandonado. Eso quizá en otro episodio, cuando Otis quisiera volver para quitarse la escayola.

El proceso había sido rápido y esperó a que se endureciera, se quedó en silencio al terminar su trabajo y quitándose un poco de escayola espesa de las manos, odiaba aquel proceso, mucho. — Estará como mínimo 1 mes escayolado, nada de esfuerzos, ni de hacer intentos de deportes, por favor — pidió mientras se levantaba de la banqueta. — Trabajé para Jenkis durante un año, por eso me sonabas tanto, te atendí un par de veces. — comenta al chico que está de pie. Toca una vez más el brazo de Otis y comprueba que está duro. — Los dos podéis iros, Otis te veo en un mes — dejó sitio para que se levantara el chico escayolado.
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Re: typical wednesday night → hotchner and robbinson

Mensaje por Wes F. Robbinson el 19.01.15 15:15

El insulto con el que Otis se refirió a él le cayó como una patada. ¿El motivo? Lo había gritado, provocando que varios negasen con la cabeza o se diesen vuelta a mirar al malhablado. Incluso un niño, que contuvo la risa a causa del ceño fruncido de su madre. Wes estaba acostumbrado a los deslices de Otis, que con cinco hermanos no podía esperar que tuviese el vocabulario de un duque. Pero gritar cosas como esa no en público, en el hospital, donde todos escuchaban todo, era un cuento distinto. Poco faltó para que no le diese un golpe por idiota.

Su amigo hablaba del póster de los Guns n' Roses que con tanta emoción le había mostrado una de las primeras veces que había ido a su casa. Wes no era un fan de la banda, ni cerca, apenas si les adjudicaba una canción o dos, pero no podía negar que, para los años que tenía, el póster no tenía ni un rasguño. Y eso que, como bien decía el rubio en esos instantes, eran seis hermanos, a uno tendría que haberle sucedido un accidente con el papel, como mínimo. Yo no tengo hermanos, añadió Wes a la conversación, aunque no en voz alta, sino en su mente. No tener hermanos no le molestaba en absoluto, de hecho, prácticamente se había criado con sus primos, que a lo mejor ya no los veía tan seguido, pero eran cercanos y compensaban lo que le faltaba. Asintió cuando el enfermero contestó su pregunta. Un mes con el brazo inservible, como mínimo. Tendría que tener cuidado y fijarse de no andar a lo bruto con el chico, con su suerte todavía terminaba internado. Sólo le quedaba rezar porque ese nada de esfuerzos no significara que Otis fuese a ponerse en plan diva y hacer nada por la vida. — Ah, sí, ya me parecía. — dijo, esbozando una leve sonrisa. Sus conjeturas no habían estado erradas después de todo, para nada. Le tendió una mano a su amigo para ayudarlo a ponerse de pie en cuanto Hotchner dijo que podían irse. — Vale, gracias, intentaremos no empeorar la situación. — definitivamente, no quería que empeorara. Comenzó a buscar en sus bolsillos su móvil para hablar a la madre de Otis, más valía que se enterase temprano de lo que había sucedido. — Venga, Otis, vamos a hacer lo del seguro. — dijo a su amigo, moviendo la cabeza en dirección a la recepción y marcando el número de la señora Fitzgerald.
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